Homenaje al Dr. Walter Peñaloza

diciembre 9, 2016

Manuel Valdivia Rodríguez

En esta fecha, siete de diciembre, nos reunimos cada año los exalumnos de la Escuela Normal Superior de La Cantuta, para rendir homenaje a la memoria de quien fue nuestro maestro en el sentido cabal de la palabra, el Dr. Walter Peñaloza Ramella.

Una reunión como esta fue promovida por primera vez en el año 2012 por miembros de la promoción ingresante en el año de 1959, lo cual no deja de ser significativo. Los integrantes de esa promoción tuvimos la fortuna de estudiar, siquiera por un año, a la sombra de un grupo de profesores notables, cada uno figura cimera en su especialidad, que habían acudido a la convocatoria del Dr. Peñaloza, primer director de nuestra escuela, y trabajaban con un empeño ejemplar en la formación para la docencia de jóvenes venidos de todas partes del país. Lee el resto de esta entrada »


LA MARCHA POR LA CANTUTA

abril 20, 2010

Manuel Valdivia Rodríguez

Abril de 1960 fue un mes nefasto para la historia de la educación en el Perú. En ese mes fue demolida una de las experiencias más notables de formación de maestros en América Latina. En efecto, por obra del Art. 87 de la Ley Universitaria N° 134171, promulgada por Manuel Prado, la Escuela Normal Superior Enrique Guzmán y Valle –La Cantuta- perdió la categoría universitaria que ostentaba hasta entonces y, por consiguiente, quedó sin la autonomía a que tenía derecho.

Apenas conocida la dación de esta ley, los docentes y alumnos de la escuela iniciamos una lucha en cierto modo parecida a la de David contra Goliat. No éramos más de quinientas personas que nos poníamos al frente de un gobierno todopoderoso. La Cantuta fue cercada por la policía, que no dejaba ingresar ni siquiera los víveres que necesitábamos. Las delegaciones de profesores y alumnos que viajaban a Lima tenían que cruzar el río Rímac por las noches. Pronto, la población de Chosica, los padres de los alumnos de la escuela de aplicación, los parientes de los estudiantes de la profesional que vivían en Lima, todos ellos mostraron de modo diverso su solidaridad. Pero al cabo de diez días tuvimos que dejar el local, y emprendimos una marcha de sacrifico hasta Lima. Llegamos el 22 de abril por la mañana al gimnasio de San Marcos, en el Parque Universitario, dispuestos a continuar la lucha, como en efecto lo hicimos, esta vez con el apoyo de los estudiantes de otras universidades.

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