Recursos 1: Las láminas motivadoras

Manuel Valdivia Rodríguez

En un artículo anterior, “Recursos gráfico verbales para la enseñanza de la lectura” ofrecí publicar sucesivos artículos para explicar los recursos que fueron empleados en el libro URPI para la iniciación en la lectura. Me pareció que esto es mejor que fotocopiar el libro y compartirlo (aunque lo haré cuando termine esta serie).  Va, entonces, el primero.

palabras normalesMuchos libros para la enseñanza y aprendizaje de la lectura empleaban, al comienzo de cada unidad, la ilustración de un objeto o un animal cuyo nombre contenía la grafía que iba a ser trabajada en la unidad respectiva. En URPI no se procedió de ese modo. Más bien, decidimos comenzar las unidades con la ilustración de una escena que permitiera la mención de varios nombres que incluían la grafía objeto de la unidad.

Teniendo en cuenta que el libro sería editado por una editorial privada para uso en escuelas urbanas, las escenas tendrían que corresponder a la vida de familias citadinas de clase media.

Para URPI buscamos escenas cercanas a la vida de los niños, de manera que pudieran dar ocasión para que intervinieran en conversaciones  sobre diversos asuntos aprovechando su experiencia. Al mismo tiempo, las ilustraciones tenían que dar oportunidad para fomentar el empleo oral de las palabras que luego servirían para el ejercicio de la lectura.

En las escuelas era casi tradicional comenzar la enseñanza de la lectura con  la palabra “mamá”[1].  Nosotros preferimos hacerlo con “papá”, puesto que la grafía ‘p’ es altamente productiva en castellano. Como se verá después, la ilustración llegó a propiciar conversaciones sobre el rol del papá en la familia[2].

La lámina que empleamos en URPI para la primera unidad, dedicada a la ‘p’, fue la siguiente (que aparece con manchas pues la imagen es un facsímil de un ejemplar “ya viejito” del libro):

Recursos 1

 

La lámina como generadora de conversación

Es aconsejable que toda actividad de lectura inicial comience con un intercambio oral. Participando en este intercambio, los niños atienden  al significado de las palabras que van a ser objeto del trabajo, las escuchan dichas por otros y ellos mismos las pronuncian, no en forma aislada sino en contexto.

Respecto de la lámina que empleamos, era previsible que los niños descubrieran muchos de los elementos que se puso ex profeso: Lo primero que dirían es que se ve un ‘bebe’ o un ‘niño’ en brazos de su ‘papá’. Se fijarían en los juguetes que tiene el niño y mencionarían al ‘pato’ con ruedas y la ‘pelota’; podrían advertir que el niño está vestido con un ‘piyama’, y que el papá viste ‘camisa’, ‘pantalón’ y ‘corbata’. Si son acuciosos descubrirían que el papá tiene un ‘lapicero’ en el bolsillo y que el niño disfruta de un ‘chupón’. Se darían cuenta también de que en la ‘pared’ hay un cuadro con ‘peces’. (La rajadura del estucado se puso adrede para que los niños advirtieran la existencia de la ‘pared’, que de otro modo no habría sido mencionada).

Presentación de palabras escritas ante los alumnos

En una segunda ronda de observación, el docente podía conducir la mirada a ciertos objetos y, cuando los niños los mencionaran, podía ir anotando los nombres en la pizarra (Esta acción es aconsejable aun cuando los niños no sean capaces de leer las palabras. Sirve para que “vean” que alguien escribe lo que dicen y para que se percaten luego de sonidos comunes, que terminan por ser los silábicos).  La lista que podía quedar escrita en la pizarra partir de la lámina era la siguiente

papá          pelota      piyama       chupón

pared        peces       lapicero

pato

pantalón

Hacia la construcción del vocabulario visual

Como los niños habían visto y pronunciado estas palabras, era lícito que se hiciera una práctica de lectura oral en forma coral, leyendo de arriba abajo, para que los niños se dieran cuenta de la presencia de un mismo sonido en palabras diferentes (en consecuencia, repararan en la escritura de ciertas sílabas). Este ejercicio de “lectura” iría ayudando a formar el vocabulario visual de los niños, que siempre ha constituido una de las metas del primer grado.

 De este modo, los niños se aproximaban al conocimiento de la familia silábica de la ‘p’, teniendo consciencia de que las sílabas formaban parte de las palabras que ellos mismos empleaban.

 Aprovechamiento extra de la lámina

En un principio, cuando presentábamos URPI recomendábamos que se aprovechara las láminas para generar una conversación con los niños. Así, al intervenir motivados por las ilustraciones, los niños se animarían a hablar, y mejorarían con ello sus capacidades de comunicación oral. Y esto resultó ser acertado. Era más fácil para el profesor alentar una conversación teniendo una figura a la vista.

La conversación con la lámina a la vista ayudaba, por ejemplo, a trabajar el vocabulario correspondiente a las relaciones espaciales: “en  el suelo”, “cerca de la silla”, “detrás del papá”, etc. O el empleo de adjetivos: “está contento”, “está dañada”, etc.

 Hacia el paso siguiente: el análisis de palabras y construcción de la familia silábica

El trabajo oral es solo el primer paso. Vienen después otros pasos: construcción de la familia silábica, lectura de palabras “construidas”, “lectura de textos”, etc. Por el momento, hemos presentado solo el paso inicial, y dejamos para artículos siguientes los otros recursos empleados en URPI para la ejecución de los pasos que conforman las unidades de lectura inicial.

Suscripción al blog.  Si desea recibir un aviso en su correo electrónico cada vez que se publica un artículo en este blog conviene que se suscriba pulsando el botón que aparece en la columna de la derecha.


[1] El hecho de que en los libros en castellano las primeras unidades de los libros de lectura inicial estén dedicadas a la ‘p’ y a la ‘m’ no obedece a razones afectivas; es producto de una coincidencia en cierto modo afortunada, pues ambas grafías están en entre las de mayor productividad (en castellano). “Productividad” es un término técnico empleado para calificar a las grafías según la cantidad de palabras que pueden ser escritas con ellas. La ‘p’, por ejemplo, es más productiva que la ‘y’. No es lo mismo que “frecuencia”, que es la cantidad de veces en que aparece una grafía en los textos.

[2] Un problema que no pudimos sortear –y probablemente sea imposible de enfrentar- es aquel derivado de la existencia de familias donde el papá está ausente. Este –como muchos otros- es un asunto cuyo tratamiento depende más del tacto del docente y escapa a las posibilidades de un libro de lectura inicial.

Anuncios

12 respuestas a Recursos 1: Las láminas motivadoras

  1. elena ALCALA PADILLA dice:

    Muy interesante, nos ayuda enriquecer nuestros conocimientos,

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Gracias, Elena. Eso es justamente lo que deseo. Seguiré publicando artículos similares. Saludos

      • María Mendoza Rojas dice:

        agradecer sus publicación, soy un maestra que pongo en practica su método, incluso mis hijos aprendieron a leer con el libro URPI y AMIGO, seguir sus publicaciones.

      • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

        Qué alegría me da, estimada María. Me hace comenzar bien la semana. Saludos.

  2. Aurea plasencia garcía dice:

    Sr. Manuel, muchas gracias por compartir este bagaje cultural que nos ayuda a mejorar nuestra diaria labor.

  3. WILMER VÁSQUEZ PAISIG dice:

    HOLA
    EXCELENTE ARTÍCULO, SIRVE PARA MEJORAR NUESTRO TRABAJO DOCENTE.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      El trabajo docente debe estar sustentado en lo que nos dice la ciencia. Eso es importante. Saludos de nuevo, Wilmer.

  4. Carolina Valenzuela dice:

    Sr. Manuel Valdivia. Buen aporte para enriquecer las estrategias de los maestros, muchas gracias.

  5. Milton dice:

    Un aporte muy interesante para los maestros que dia a dia estamos bregando por una educacion peruana mejor

  6. maria mercedes dice:

    sr Manuel Gracias por su aporte y ayuda a nuestra autoeducación que nos ayudara en las aulas Dios me lo bendiga

  7. La verdad a mi me dió resultados positivos y muy alentadores, quisiera saber donde podemos obtener el libro “URPI” en Cusco.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Hace años que no se publica más URPI, Lucila. No pienso reeditarlo ni tampoco RETABLO. Por eso estoy difundiendo ejemplos de prácti9cas, para que los maestros armen ejercicios parecidos con el vocabulario de sus niños, que varía mucho según las regiones. Gracias por su testimonio, paisana. Me alegra que le haya ido bien con el libro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: