UNA ENTRADA A LA ESCRITURA

Manuel Valdivia Rodríguez

niña escribiendoEl aprendizaje de la escritura, que se produce en el tercer ciclo de nuestra Educación Básica Regular, tiene un carácter muy especial. De una parte, consiste en la formación de una capacidad psicomotriz gracias a la cual los niños podrán escribir textos de índole diversa, útiles para su vida en la familia y en la escuela (Sin la posesión de habilidades para trazar con cierta fluidez los signos gráficos convencionales para traducir unidades verbales, los alumnos quedarían privados de un instrumento útil para la expresión, la comunicación y, lo veremos después, la construcción de su conocimiento). De otra parte, este aprendizaje da ocasión a los niños para ir consolidando la lectura, la otra capacidad que se debe conformar en los grados iniciales de la educación primaria. Así es porque, llegado un cierto momento de trabajo, la escritura apoya a la lectura.

Visto de esta manera, el aprendizaje de la escritura va ligeramente a la zaga del avance en la lectura. Digamos que va un par de pasos detrás. La idea es que los niños aprendan a escribir con lo que ya pueden leer, y que aprendan de manera que la escritura sea desde el primer instante una acción con significado. Así superaríamos aquella tendencia sin justificación de enseñar primer el trazo de las letras para pasar después a la escritura de palabras y oraciones.

Antes de explicar el procedimiento, conviene una revisión de lo que hemos dicho sobre el aprendizaje de la lectura en el marco de una metodología de base oracional.

  • En cada unidad de aprendizaje, lo primero que se hace es trabajar con una oración básica (que muy pronto será un texto más amplio) y otras que se derivan de ella. Lo hacen con un propósito doble: conformar un vocabulario visual que incluye palabras de contenido y palabras funcionales, y ensayar desde muy temprano el análisis del contenido de los textos.
  • Después, se examina la estructura de palabras que los niños han manipulado en su trabajo con la oración base, una de las cuales es aprovechada para descubrir su conformación (que en castellano es principalmente silábica). Al hacer esto, comienzan a reconocer sílabas y morfemas con lo cual van consiguiendo un instrumental que les permitirá descifrar y construir nuevas palabras[1].
  • Trabajan con las primeras palabras que construyen, dialogan sobre los objetos y acciones que ellas representan, y de ese modo van aprendiendo a leerlas sin silabear, reconociéndolas con rapidez en forma global o acudiendo a las claves silábicas que ya poseen. No lo hacen con palabras vacías para ellos, sino portadoras de un significado. Así, su equipamiento léxico se va enriqueciendo..

Hasta aquí, el trabajo es de lectura. En este momento comienza la escritura. Como los niños ya tienen la imagen gráfica de algunas palabras dan ahora el paso de escribirlas.  Para ayudarlos, conviene que el docente escriba las palabras, diciendo en voz alta lo que hace: “Voy a escribir la palabra ‘papá’… pa…pá. Escribo la ‘p’, escribo la ‘a’, tengo ‘pa’; escribo la otra ‘p’… la otra ‘a’… pongo la tilde y tengo ´papá’. Los niños hacen luego  el intento y probablemente tienen éxito al hacerlo[2].

Si se observa con cuidado el procedimiento se habrá reparado en algo especial: que en este momento se dice, recién, el nombre de las grafías (en el caso ce nuestro ejemplo, el nombre de la consonante ‘p’). Procediendo del mismo modo, se puede trabajar con algunas de las palabras conocidas por los niños (‘papa’, ‘pepa’). Eso basta. No haremos “planas” con la grafía nueva ni con las palabras construidas. En las siguientes unidades habrá sobrada ocasión para ejercitar el trazo de la grafía recién conocida, pues en ella los niños escribirán palabras, frases, oraciones, textos mayores con las palabras construidas que vayan encontrando, y ello dará oportunidad para la ejercitación de la escritura, que bien orientada puede conducir a los niveles de calidad que se espera: una letra legible con la cual se puede avanzar en la construcción de textos.

Es oportuno hacer algunas aclaraciones:

  • Al considerar el aprendizaje de la escritura como un proceso que apoya a la lectura –y que a su vez se apoya en la lectura- conviene advertir que esto es posible si se emplea el mismo tipo de letra para los dos componentes del lenguaje que están siendo apropiados por los niños: la lectura y la escritura. Por eso es útil la letra no ligada, de preferencia con el estilo ‘script’ o similar. Sólo procediendo de este modo se produce este mutuo refuerzo. Habrá docentes que prefieran enseñar la escritura con un tipo ligado,  y a ellos les servirá también la secuencia que hemos presentado. Lo malo será que la escritura se independizará un tanto de la lectura y se perderá el efecto de mutua alimentación[3]. Prácticamente se tendrá que atender a la escritura como algo aparte de la lectura. 
  • En este artículo estamos refiriéndonos a la escritura en cuanto capacidad de orden psicomotriz destinada al trazo o inscripción de elementos verbales significativos mediante los signos convencionales que conforman el alfabeto. No estamos hablando de la producción de textos. Esta se vale de otros procedimientos metodológicos de mayor riqueza intelectual y aun afectiva (que, como es conveniente, describiremos después); pero necesita de un instrumento: la escritura manuscrita, cuyo aprendizaje es lento y por momentos menos atractivo. Lo que estamos haciendo en esta propuesta es hacer que este aprendizaje sea más cargado de significación y por ello más rico desde el punto de vista intelectual.
  • En los artículos de mi blog sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura, estoy promoviendo una metodología de trabajo con enseñanza explícita, basada en secuencias estructuradas, única manera de tener control en el desarrollo de la lectura de los grupos de niños que se hallan bajo la responsabilidad de los docentes de aula. Debo decir, sin embargo, que dentro del esquema metodológico que propongo, esta ruta no es la única. Avanzaremos, como lo veremos después, dos vías más, convergentes con esta: una, que se caracteriza por actividades de carácter lúdico y estético, y otra que se ejecuta en correlación con otras áreas curriculares.  Un blog, con artículos que se leen en pantalla, en cierto modo obliga a presentar artículos breves. Por ello, dejaré para sucesivos artículos la exposición de esas otras dos vías.

[1] En la presentación de la metodología de base oracional, llamaremos “palabras construidas” a aquellas que se pueden construir con las sílabas que van siendo introducidas unidad tras unidad. En el ejemplo que venimos aprovechando en estos artículos, palabras construidas de la primera unidad (que tiene como palabra generado la palabra ‘papá’) son ‘papá’, ‘papa’, ‘pepa’.

[2] El conocimiento de las vocales es preliminar al inicio del aprendizaje de la lectura. Es como un requisito en este como en cualquier otro método. Por eso no se expone ninguna actividad dedicada a ellas, sino que se las da por ya conocidas.

[3] En artículos próximos nos extenderemos analizando el tema de los estilos de letra, y veremos cómo la adopción de la “script” en los primeros grados no impide el pasaje a la letra ligada. Más bien lo favorece, de manera que, si se lo desea, los niños terminarán empleando con provecho dos tipos de escritura según el propósito que quieran lograr. Esa será sin duda una ganancia.

5 respuestas a UNA ENTRADA A LA ESCRITURA

  1. esther herrera pantigoso dice:

    Excelente como siempre Manuel Valdivia guardo experiencia muy grata.cariños.

  2. Doris Salas Flores dice:

    El tema de inicio en la lectura y escritura es muy compleja. Me doy cuenta que es preferible iniciar con la lectura y luego proseguir con la escritura uno o dos pasos atrás, pues los niños tendrán que acumular lectura de todo tipo de textos acordes a su edad.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Tiene razón, Doris. Lo ideal sería que la lectura fuera siempre antes que la escritura. Así, los niños serían más conscientes de lo que escriben. Y no solo eso: mucho más lectura y bastante menos escritura, por lo menos en el primer grado, mientras los niños están alcanzando la madurez para la motricidad fina. Gracias por su contribución. Saludos.

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