TRES PILARES DE LA METODOLOGÍA PARA LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA

Manuel Valdivia Rodríguez

No obstante que la teoría y la reflexión sobre la práctica rechazan la forma antigua de iniciar el aprendizaje de la lectura con la enseñanza del alfabeto y de repertorios silábicos, los procedimientos de este tipo todavía son frecuentes en las aulas de educación primaria y hasta en las de educación inicial. Por el lado contrario, las posiciones que abogan por una aproximación global rechazan rotundamente el trabajo explícito con grafías y sílabas, con lo cual dejan de lado elementos siempre necesarios para el progreso en el aprendizaje de lectura y la escritura. Se mantiene así, una polémica que lleva siglos[1]. Ya casi en nuestros días han surgido posiciones intermedias, que trabajan combinando ambas trayectorias y abren con ello una ruta más eficiente para la adquisición de las competencias necesarias para el ingreso al mundo de lo escrito, la cual permite, además, la introducción de procedimientos de trabajo más gratos para los niños y niñas, que todavía necesitan de un quehacer agradable en el aula aunque para superar algo que en principio parece gris y muy difícil. Adscrito a esta tercera posición -que en el Perú comenzó a tener presencia en los 70’ -en  años de la reforma educativa, que lamentablemente fue interrumpida antes de terminar la década- quiero destacar la existencia de tres pilares que se hallan en el núcleo de propuestas metodológicas contemporáneas: la formación de un vocabulario visual, el recurso a procedimientos de desciframiento y el manejo temprano de estrategias para el análisis de los textos, punto este –el último- muy desatendido en las escuelas (y aun por la teoría pedagógica).

El recurso al vocabulario visual

El vocabulario visual está constituido por las palabras que la persona reconoce apenas las ve en forma escrita. Este reconocimiento se da en varios niveles En un primer nivel, de superficie, sabe cómo pronunciarlas cuando las percibe con la vista, tiene una idea de su significado y conoce su ortografía, al punto que si las ve escritas con alguna variante esta diferencia puede serle chocante. En un segundo nivel, más profundo, reconoce sus características gramaticales (género, etc.) y la función que desempeñan. Esto por lo pronto, porque el conocimiento puede alcanzar todavía estratos más hondos: las connotaciones que las acompañan, el registro al que pertenecen, sus relaciones de cercanía con otras, etc. Los adultos poseen un vocabulario visual amplísimo[2], no solo por la cantidad sino por la profundidad de que hemos hablado; por eso pueden leer con enorme rapidez. Los niños, que se hallan en proceso de formar sus capacidades de lectura, son dueños de un repertorio menos amplio, al menos relativamente[3]. Están todavía constituyéndolo.

Pero es importante que los niños dispongan rápidamente de un vocabulario visual para trabajar con él. En efecto, basados en el reconocimiento instantáneo de las palabras, pueden concentrarse en el contenido de los textos. No tienen que hacer una operación de desciframiento, que los distrae del contenido; en consecuencia, su lectura llega a ser fluida, sin vacilaciones ni silabeo. Pero no solo eso: pueden identificarán mejor las frases constituyentes de las oraciones y consiguen acercarse a la entonación que les corresponde. De este modo van logrando lo que se anhela en la lectura inicial: la comprensión del mensaje[4].

El desciframiento de palabras

Como el vocabulario visual de los niños todavía es reducido, encontrarán con mucha frecuencia palabras que son nuevas para ellos en su forma escrita (Se debe tener en cuenta que una palabra conocida en forma oral no necesariamente es conocida en su forma escrita. Un niño puede usar oralmente, por ejemplo, la palabra ‘mochila’, pero cuando la ve escrita por primera vez esta será para él una palabra incógnita). Cuando encuentra una palabra en esta condición, solo le quedan dos caminos: preguntar a otra persona “qué es lo que dice” o tratar de descifrarla por su cuenta. La primera solución no es la más práctica, porque mantiene al niño en una situación de dependencia ; la segunda es mejor porque le da autonomía. Hay niños –muy pocos- que van encontrando por su cuenta las reglas de representación escrita de las palabras; otros, la mayoría, necesitan aprender en forma explícita las estrategias de desciframiento. Una de estas es la decodificación a partir de las sílabas, aunque puede tener a la mano otras como el acceso inferencial, la predicción, el aprovechamiento del contexto, el recurso a palabras o segmentos similares, etc.

Cuando un niño llega descifrar una palabra, es posible que, cuando la encuentre luego en otros contextos, esta reiteración lo familiarice con ella y que esa palabra pase a formar parte de su vocabulario visual. De este modo resolverá por su cuenta un obstáculo y se fortalecerá como lector, pues su vocabulario visual se amplía. Aunque hay diversos procedimientos para ayudar a los niños en la formación de su vocabulario visual, estos no bastan, y por eso se hace necesario que aprendan y ejerciten diversos caminos de desciframiento.

El análisis temprano de textos

Si definimos la lectura como “una toma de posesión personal del mensaje gracias a una recepción visual del mismo” (Evelyne Charmeux), deberemos aceptar que enseñar a leer no es otra cosa que orientar a los niños hacia la comprensión de los textos, más no como meta del aprendizaje sino como uno de los puntos de partida. “Enseñar a leer leyendo” podría ser la fórmula verbal que resume lo que sostenemos. Pero esto hay que enseñarlo en forma explícita, guiando conscientemente los primeros pasos. Trabajando primero con oraciones, después con series concatenadas de oraciones, luego con párrafos y con entidades textuales mayores.

Es preciso trabajar con oraciones pues solo ellas dicen algo. Cuando alguien escribe, las oraciones se hacen portadoras de un contenido: describen, narran, inquieren, ordenan, expresan una emoción o un sentimiento. Y la lectura no es sino una averiguación de eso que se expone a través de una oración, sola, o en conjunto con otras. Por eso, solo es posible decir que se lee al “des-cubrir” aquello que está como velado por los signos escritos conforman los textos.

Si esa razón expuesta no bastara, hay otra, de carácter metodológico para justificar la inclusión de textos sencillos desde el comienzo del aprendizaje: las oraciones que los conforman dan ocasión para conocer palabras funcionales como los artículos, preposiciones, conjunciones; y gracias a las oraciones se puede tomar contacto con palabras de contenido que solas no dicen mucho: verbos, adverbios, adjetivos. Es que solo en las oraciones se ve el lenguaje en funcionamiento.

Hay más, sin embargo: solo leyendo textos breves los niños aprenden a distinguir una oración de otra, y al interior de cada una aprenden a segmentarla en frases, que son ya unidades de contenido con las que está construido el sentido total. Al hacerlo, identifican a la persona u objeto de que se habla, qué se dice de él, cuándo, cómo, con qué. Además, al hacer esta segmentación, los niños aprenden a “decirla”, es decir leerla con la entonación que corresponde y haciendo las pausas donde se debe. Luis Jaime Cisneros, que aconsejaba un intenso trabajo con la lectura oral, afirmaba lo siguiente en relación a este punto: “… un hablante segmenta la frase como síntoma de haberla comprendido, operación no destinada a identificar las palabras sino a puntualizar las relaciones establecidas entre ellas gracias a los constituyentes inmediatos”. Pero llegar a esta habilidad solo es producto de un  ejercicio temprano, desde que se comienza con el aprendizaje de la lectura, y con la orientación constante del profesor, cuyas preguntas e intervenciones ayudan a los niños a encontrar elementos de los que no podrían ser conscientes por sí solos.

Es importante anotar, sin embargo, que la lectura de textos sencillos no está al final de un recorrido en que se ha ido presentado paulatinamente letras, sílabas, palabras. No. Está –debe estar- desde el comienzo. Prácticamente de allí se desprende todo.

Final

Se trata, pues, de que el avance se produzca en espiral, combinando acciones que permitan la lectura de oraciones, la apropiación de palabras que formarán el vocabulario visual y el entrenamiento de estrategias de desciframiento. Cada momento, cada unidad de trabajo debería incluir estos tres lados del triángulo. Para ello, necesitaremos aplicar un enfoque, una metodología y materiales distintos de los que usamos hasta ahora, pero que han probado ya ser eficientes.


[1] La antigüedad de esta polémica es revelada por un dato que proporciona Gastón Mialaret (El aprendizaje de la lectura). En efecto, el distinguido pedagogo francés menciona a Nicolas Adam, en 1778, que tituló uno de los capítulos de un libro suyo con la frase “Nueva manera de enseñar a leer a los niños sin hablarles de letras y sílabas”.

[2] Éric Jamet, hablando de una persona adulta francesa, menciona el sorprendente número de 30 mil palabras.

[3] No se han levantado repertorios que nos digan cuántas palabras puede reconocer un niño que culmina el primer grado. Será difícil hacer un estudio sobre esto porque mucho dependerá, entre otras razones, del método de lectura que se emplee, de la lengua de que se trate, del ámbito social, etc.

[4] Lo digo de esta manera porque en grados superiores de lectura lo que se espera es mucho más que la comprensión. Pero, en este, como en muchos casos, hay que ir paso a paso.

22 respuestas a TRES PILARES DE LA METODOLOGÍA PARA LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA

  1. Nelly Cáceres dice:

    Querido Manuel:
    Como siempre, tus artículos aportan reflexiones y comentarios valiosos para continuar desentrañando el maravilloso mundo del aprendizaje de la lectura. Por favor, continúa esta búsqueda.

    Nelly Cáceres

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Sí, Nelly. Hay mucho que buscar. Uno de los problemas que encontramos quienes trabajamos en pedagogía de la lectura es que las investigaciones notables que ya existen no siempre echan luces sobre el aprendizaje infantil. Lo que se sabe está siendo descubierto examinando la lectura de los adultos y trabajando todavía muy poco con la lectura de los niños. Como tú lo calificas, el proceso de la lectura es maravilloso. Uno no puede sino quedarse pasmado ante ese milagro. Y en el caso de los petizos, ese milagro tiene un antecedente igualmente pasmoso: la adquisición de la lengua. No queda más que la reverencia.

  2. Norm Violeta Cacho Guerra dice:

    Verdaderamente interesante, lo planteado. Ello permite no forzar a los niños/as, permitiendo partir de sus propios aprendizajes, sin forzarlos, simplemente facilitando su encuentro con el texto y procurando que cuando lo haga sea un placer, que sienta la necesidad de encontrarse con el texto y empleando la metodología adecuada así como los materiales de su entorno.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Dices bien, Norma: Partiendo “de sus propios aprendizajes”. Lo cual significa partir de su lenguaje y de su experiencia. Para enseñar a leer, no solo necesitamos conocer a los niños. Debemos también conocer las características de su habla (en el sentido que da Alfredo Torero a este término), para acomodarnos a su lenguaje. En esta línea tenemos que hacerle caso a Ken Goodman, que decía que no son deficiencias en la lengua de los niños las que explican los fracasos en el aprendizaje, sino, más bien, el hecho de que no partimos de su lengua (su vocabulario, su sintaxis, en fin). Gracias por tu comentario.

  3. klen dice:

    Lo cual quiere decir que debemos replantear nuestra metodología en el aprendizaje de la lectura.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Gracias por acompañarme con su conclusión. Esa es precisamente la posición que sostengo: Apuntar a un cambio rotundo en la metodología, no solo para el aprendizaje sino también para el desarrollo de la lectura en la educación básica.

  4. richar dice:

    bueno es la primera vez que que entro a este sitio pero, me parece interesante el articulo

  5. usagi dice:

    Muy bueno el argumento sobre la comprensión textual
    y sobre el énfasis en la metodología a utilizar por el docente

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      A fin de cuentas, si no hay comprensión no hay lectura. Así de simple. El docente tiene una gran responsabilidad y por eso debe reflexionar cuidadosamente sobre la metodología que emplea. Gracias por su comentario.

  6. changuito2128 dice:

    Me emociona saber que haya alguien que conoce la realidad sobre el problema de la enseñanza de la lectura y escritura en los primeros grados, coincido con Ud. en todo lo que dice.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      La enseñanza de la lectura y la escritura ha sido una de las preocupaciones mayores en mi vida profesional. He trabajado con castellano y quechua, dos lenguas distintas, y eso ha iluminado muchos puntos importantes. Gracias por coincidir con mis propuestas.

      • changuito2128 dice:

        Por favor cómo hago para contactarme con Ud. , estoy tratando de hacer mi tesis doctoral justo sobre los temas que ud. es “maestro”.

      • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

        Estimado amigo:
        Me alegra mucho que esté por hacer su tesis doctoral sobre un tema que nos interesa a ambos. Mi dirección electrónica en Lima es manueljesusvaldivia@gmail.com. Con gusto recibiré un mensaje suyo; sin embargo, le adelanto que, por problemas de salud y complicaciones de trabajo, tengo muchas limitaciones para mantener comunicación electrónica sobre tesis y trabajos personales. Usted me comprenderá.

  7. María Elena Dávila Díaz dice:

    Creo que este es un problema fundamental en la educación básica y sobre el que se ha escrito mucho y se ha desconocido grandes aportes como el de Desiderio Vásquez Aguilar que hace muchas décadas atrás ya vio esta problemática y nos brindó grandes aportes lamentablemente desconocidos en su propio país, Ojalá tengamos la humildad de reconocerlos y el rumbo de esta problemática podría reencaminarse.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Le agradezco su intervención, María Elena, que trae a nuestra memoria el nombre de Desidero Vásquez Aguilar, autor del Método Peruano de Lectura. Es cuestión de justicia reconocer sus aportes, como los de otros maestros que merecen nuestra gratitud. Nicanor Rivera Cáceres, por ejemplo, que produjo materiales con un enfoque global,o el Felipe Maestro, que dedicó su vida a la creación de textos adecuados al habla infantil, y otros más que merecerían figurar en una historia de la educación peruana y continental.

  8. Seño Clau dice:

    Le agradezco la publicaciòn y su claridad . Soy maestra de Nivel Inicial a cargo de una Sala de 4 años e intento fomentar el gusto por la literatura y la lectura en mis chiquitos. Hace 6 años que llevo a mis grupos a “leer” a la Biblioteca Popular donde se familiarizan con variedad de libros, hojean e inventan sus historias o escuchan el relato de cuentos.
    Muchos de los niños con los que iniciè el proyecto, son lectores actualmente y algunos son asiduos visitantes de la Biblioteca.
    Aunque los resultados son satisfactorios, deseo mejorar la propuesta.
    Gracias, nuevamente por su valioso aporte.

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      Estimada colega. Gracias por compartir su experiencia. Seguramente que sus niños gozan con cada visita a la biblioteca, que es grata por la manera como usted la conduce. No recuerdo quién dijo esta frase, pero traduce lo que consigue con sus niños: “Hay que hacer que los niños sean lectores antes que aprendan a leer”. Saludos cordiales desde Perú.

  9. Eli dice:

    Me ha dado mucho gusto leer algunos de sus artículos, yo soy docente en el nivel preescolar, en el cual recientemente casi se sataniza el realizar algunas actividades que impliquen la decodificación a partir de silabas, sin embargo, yo considero que pueden utilizarse sobre todo cuando hay niños que se muestran interesados o con habilidades para reconocer sonidos y asociarlos con algunas letras o palabras, claro en conjunto con actividades que favorezcan su lenguaje oral y animación a la lectura, pero aun me siento muy confundida acerca de que tan adecuado o no sería comenzar a introducir a los pequeños de esta edad en este proceso de la decodificación. Espero pueda usted darme su punto de vista, gracias.

  10. Aurora Catalina Mujica Muñoz. dice:

    Gracias por sus valiosos aportes a todos los profesores sobre el aprendizaje de la lectura.

  11. Didamia Llimpe Calderon dice:

    MUCHAS GRACIAS MAESTRO VALDIVIA POR EL VALIOSO APORTE DE LA METODOLOGIA DE ENSEÑANZA EN LA LECTURA,ESTUBE SIEMPRE CON UNA INCOGNITA RESPECTO AL PRIMER PILAR,DONDE YO ESTOY APLICANDO PERO CREAME QUE ALGUNOS NIÑOS SE OLVIDAN LAS PALABRAS QUE SE VAN APROPIANDO Y ES NECESARIO VOLVER A RECORDARLES O DEBO TRABAJAR CON OTRAS PALABRAS DEL TEXTO

    .

  12. Aj na dice:

    ME INTERESA MUCO SABER COMO ENSEÑAR A LEER A NIÑOS ESPECIALES AUNQUE UTILIZO LA LECTURA GLOBAL

    • Manuel Valdivia Rodríguez dice:

      El tema de enseñanza de la lectura a niños con alguna discapacidad está muy poco trabajado. No conozco bibliografía al respecto. Diría que lo que se haya dicho está por ser examinado ahora que sabemos, gracias a las neurociencias, sobre el desarrollo del lenguaje en los niños. Una de las cosas que debiéramos saber es qué tipo de discapacidad tiene un niño que está siendo atendido. Por lo pronto, me adelanto a decirle que su trabajo en forma global va por buen camino. Hay niños, no sé si será el caso del suyo, que tienen mucha dificultad con el análisis de las palabra, por lo cual un enfoque silábico no los ayuda. Pero tenga cuidado. Procure que su niño trabaje con oraciones, no con palabras sueltas. Hay un procedimiento nada conveniente, que busca que los niños memoricen palabras sueltas usando tarjetas con dibujos. Eso sería solo un auxiliar, porque las tarjetas solo atienden sustantivos, y las oraciones no tienen solo sustantivos. Puede emplearlo sin depender de él. Emplée carteles léxicos y construya oraciones diferentes con las palabras que el niño puede ya reconocer. Busque que aprenda canciones y poemas breves, que juegue con ellos, que entienda su sentidido, y cuando ya puede reproducirlos oralmente, aunque sea con ayuda, presénteselos por escrito. Procure que reconozca el texto de las canciones y poemas. Así irá reconociendo palabras en contextos que ya conoce. Le dará mucha satisfacción leer un texto que ya conoce, y eso lo ayudará a recordar más las palabras y la forma de las palabras. No deje de enseñarle la decodificación de las palabras que ya lee y conoce, descomponiéndolas en sílabas. Los niños que hablan castellano tienen que aprender eso, pues las palabras castellanas son relativamente más extensas que las del inglés, por ejemplo. En castellano “mesa” tiene dos golpes de voz; mientras que en inglés “table” tiene uno solo. ¿Ve? Por eso en inglés se puede trabajar mucho con formas globales; en castellano se tiene que trabajar con ellas pero también con la composición silábica.
      Me he arriesgado a adelantarle algo sin conocer el tipo de dificultad que tiene su niño. Pero le reitero: la metodología para esos casos es todavía una promesa.
      Saludos.

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