RIOS QUE LLEGARON AL MAR: HOMENAJES

                                                                                                                                      Nuestras vidas son los rios

                                                                                                                                                          Jorge Manrique

Los años 2010 y 2011 no fueron felices para los ámbitos universitarios. Pena tras de pena, nos llegaba la noticia del deceso de importantes intelectuales peruanos que tuvieron en común la reflexión sobre asuntos de lenguaje y educación. Ellos formaban parte de dos generaciones sucesivas[1]. La primera de ellas afirmó su presencia hacia los 60[2], y a ella pertenecieron Luis Jaime Cisneros y Pedro Ortiz Cabanillas. A la que le siguió, la de los 70, pertenecieron Elmo Ledesma, Aída Mendoza Cubas y María Cortez Mondragón. Es con gran afecto que quiero convocar a su recuerdo porque ellos fallecieron en los años que acaban de pasar.

Es difícil decir algo nuevo sobre Luis Jaime Cisneros Vizquerra (… enero 2011). Su obra como filólogo, como estudioso de la lengua, como investigador de la literatura clásica española tiene ya un reconocimiento continental. Por ello, quiero posar la mirada en otro aspecto de su obra en que también fue notable: su contribución a la reforma en la enseñanza de la lengua en el Perú. Para apreciarla es preciso recordar que hacia los años sesenta recorrió por España y América Latina un fuerte movimiento de renovación en la enseñanza de la lengua, pero que pretendía solo un cambio de contenidos, no de orientación. Se buscaba dejar de lado la gramática tradicional y en consecuencia se levantaba la pregunta de qué gramática debía ser enseñada ¿la generativo- transformacional o la estructuralista?  Cisneros, desde el Perú, miraba en otra dirección. No, no es asunto de enseñar teoría gramatical: es orientar al alumno en el empleo de la lengua. Él debe ser consciente de que tiene en el idioma un instrumento muy fino de expresión; debe reflexionar en lo que dice y como lo dice, observando los matices que puede significar la elección de una palabra, de una forma; debe leer textos considerados ejemplares por el manejo estupendo de la lengua, afinando así su sensibilidad y apreciando cómo se puede lograr hondura de pensamiento y belleza de expresión con solo tratar con cuidado ese instrumento de orfebrería que es el idioma. Así, Cisneros proponía una manera distinta de trabajar en el aula, manera que él mismo practicaba en las aulas de secundaria y de la universidad. Con ello, empujó el cambio en el Perú, un cambio saludable que todavía, lamentablemente, no está conseguido.

Pedro Ortiz Cabanillas (… marzo 2011), médico neurólogo, ejerció la medicina atendiendo problemas neurológicos clínicos y desde los años 80 se dedicó a la investigación sobre la actividad cerebral desde la perspectiva de las neurociencias. Hombre de ciencia en un país como el nuestro, que no tiene un laboratorio como los que existen en Inglaterra o Estados Unidos para penetrar en las honduras de las neuronas y sus redes, Ortiz Cabanillas aprovechó cuantas fuentes tuvo a la mano para explorar asuntos sobre los cuales ha hecho contribuciones notables. Autor de una bibliografía impresionante, publicó libros y artículos sobre los asuntos clínicos de su especialidad, sobre la ética de la profesión médica, y sobre temas relativos a la cognición, a la formación de la conciencia y al papel del lenguaje, campos en los que es visible su cercanía a los planteamientos de Luria y Vygotsky por el rol que otorgan a la vida social en la construcción de la mente. Y es en el tema del lenguaje donde se aprecia la originalidad de su pensamiento. Entre otros puntos, toma distancia de los esquemas saussureanos que dominaron el siglo pasado,  sosteniendo una concepción novísima de lo que es el habla personal, prometedora de buenos rumbos para la pedagogía del lenguaje. Entiende Ortiz Cabanillas que el habla está en cierto modo constituida por elementos de la lengua de los cuales se ha apropiado la persona en su contacto con la realidad, y que puede movilizar cada vez que intenta un evento de comunicación o de pensamiento[3].

Cisneros, lingüista, profesor en la PUCP; Ortiz Cabanillas, neurocientífico, profesor en la UNMSM, tuvieron una vida fructífera y nos han dejado un legado personal que dará luces perennes. Pero no fueron los únicos por los que nos visitó la congoja. De una generación posterior, que entregó sus trabajos iniciales en la década de los 70, son tres especialistas que egresaron de las aulas sanmarquinas y ejercieron la docencia en la universidad donde se formaron, pero que tuvieron una proyección notoria más allá de la universidad: Elmo Ledesma, Aída Mendoza y María Cortez.

Elmo Ledesma Zamora (… julio 2010), lingüista formado en la UNMSM, trabajó, durante los años de la Reforma Educativa, en el Ministerio de Educación, en la Unidad de Educación Bilingüe. Siendo especialista de esa unidad, colaboró con el equipo de la Dirección de Educación Básica Regular encargado de formular el currículo de Lenguaje para EBR, que marcó un hito importante en la renovación de los objetivos y metodología del área en la escuela. Hasta entonces, los programas de estudio de la asignatura de Castellano para la Educación Secundaria no continuaban lo que se hacía en la primaria, y tenían un contenido centrado en la teoría gramatical, al punto que Lectura y Composición aparecían solo como apéndices del cuerpo cognoscitivo. Al establecerse la LAE de Lenguaje para todos los grados de la básica regular, el tono cambiaba hacia el desarrollo de las competencias comunicativas, siguiendo las mismas rutas desde el primer grado hasta el noveno. Años después, en su trabajo con varias empresas editoriales, Elmo Ledesma reavivó lo que había sido hasta entonces un menester lateral suyo: la recopilación de relatos de la literatura oral y su recreación en forma escrita para acercarlos a los lectores escolares. Y estudiando el campo de la literatura oral, él exploró el mundo de las adivinanzas, consideradas como una forma peculiar de discurso. Quienes lo conocieron recordarán sin duda la fineza de su ironía.

A fines del 2010, se apagó  la generosa sonrisa de Aída Mendoza Cuba (… noviembre 2010), lingüista y profesora de la Universidad de San Marcos. Aída comenzó su labor intelectual en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de la Investigación (INIDE), formando parte de un equipo que hizo estudios sobre las variantes regionales del castellano y continuó después trabajando desde su especialidad en fonología y lexicología. No obstante su dedicación a la investigación –cuyas contribuciones serán progresivamente valoradas cuando conozcamos mejor la realidad de las lenguas en el Perú- Aída fue también incansable como profesora de lenguaje, en particular en las áreas de redacción y la lectura. En esa línea se dedicó también a la enseñanza del inglés como segunda lengua. Como suele ser frecuente en nuestro país, también tuvo que realizar quehaceres complementarios y trabajó en la corrección de textos, hecho menor que no tendría que ser mencionado sino fuera por los comentarios marginales que hacía a sus correcciones, breves señales de una sapiencia admirable. Inquieta como pocos, participó también en obras de teatro infantil, con personificaciones inolvidables.

El duelo todavía ensombrecía los claustros universitarios cuando, a mediados del 2011, falleció otra lingüista peruana, cuyo trabajo y personalidad despiertan un cálido recuerdo: María Cortez Mondragón (… agosto 2011). Ella dedicó gran parte de su vida a la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde fue profesora principal en el Departamento de Lingüística de la UNMSM y directora del Centro de Investigación en Lingüística Aplicada (CILA). Su desempeño en ambas funciones bastaría para que fuera reconocida como maestra y como investigadora del lenguaje en la dirección señalada por Noam Chomsky. Pero hay un campo de su trabajo que la engrandece más: su labor infatigable por el conocimiento de las lenguas y culturas de los pueblos originarios, en particular los de la selva central, los pueblos asháninka, nomatsiguenga y yanesha. Con su mente puesta en ello, María Cortez trabajó por  la formación de maestros bilingües para la Amazonía, por lo que impulsó el Programa de Bachillerato en Educación con un Currículo Diversificado en Educación Intercultural Bilingüe y soñaba con que se llegara a concretar una Universidad Intercultural de la Amazonía Peruana (UNIA) que incorporara no solo contenidos propios de la cosmovisión amazónica sino que, incluso, contara en su dirección académica con la intervención de los sabios de los pueblos indígenas de la Amazonía.

Luis Jaime Cisneros, Pedro Ortiz Cabanillas, Elmo Ledesma, Aída Mendoza, María Cortez, emparentados por su labor en las aulas universitarias y su preocupación por el lenguaje, tuvieron una vida que enorgullece a las esferas intelectuales del país y compromete la gratitud de todos. Pensando en ellos, se pueden repetir los versos de Jorge Manrique: “…aunque la vida perdio, / dexonos harto consuelo / su memoria”. 


[1] El filósofo español José Ortega y Gasset pensaba que, en el decurso de la historia, era posible apreciar una sucesión de generaciones, cada una abarcando un lapso aproximado de quince años. Lo característico de las generaciones no es que sean grupos institucionalizados, sino que sus miembros, aunque no se conozcan personalmente, guardan ciertas coincidencias que los vinculan.

[2] Son cercanos en la edad Alfredo Torero, Inés Pozzi Escot, Alberto escobar, Martha Hildebrandt (lingüistica); Augusto Salazar Bondy y Walter Peñaloza (filosofía); Pablo Macera (historia).

[3] Alfredo Torero también emplea el término “habla”, pero en un sentido más bien comunitario. Así, el habla los habitantes de un pueblo, de los miembros de un grupo social. El habla no llega a ser un dialecto. Otra manera, como se ve, de emplear términos especializados.

Una respuesta a RIOS QUE LLEGARON AL MAR: HOMENAJES

  1. Maria del Pilar Canales Rivas dice:

    Merecido reconocimiento a la memoria y la labor de estos importantes intelectuales peruanos que tuvieron en común su labor como reconocidos docentes universitarios, su gran preocupación por la enseñanza de la lengua y los grandes aportes a la educación peruana.

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